Microbiota intestinal

La microbiota intestinal: qué dice y qué no dice la ciencia

La microbiota intestinal es la comunidad de bacterias, arqueas, hongos y virus que vive sobre todo en el intestino grueso. Digiere la fibra que tú no puedes, fabrica ácidos grasos de cadena corta y vitaminas, entrena la defensa del cuerpo y alimenta la mucosa. Lo moldean la dieta, el parto, los antibióticos y la edad, y cambia en días.

¿Mi microbiota está sana? — una mujer sube los escalones de su casa al atardecer con una bolsa de verduras

Qué es la microbiota intestinal

La mayoría de los microbios de tu cuerpo vive en el último tramo del intestino, el colon. Allí llega la comida que tus propias enzimas no pudieron romper —fibra, almidón resistente, algo de proteína— y las bacterias la fermentan. Los productos de esa fermentación no son desecho. Los ácidos grasos de cadena corta como el butirato alimentan las células de la pared intestinal; otros metabolitos llegan al hígado, al tejido inmunitario que hay bajo la mucosa y, por la sangre, al resto del cuerpo.

La comunidad no es fija. Se monta en el parto, se rehace con el destete, la alteran los antibióticos y la reconstruye lo que comes. Un cambio de dieta se ve en las heces en cuestión de días. Esa plasticidad es la razón de que este campo exista, y también de que sea tan fácil venderlo de más.

Ilustración: una multitud mezclada de bacterias alargadas y redondas del intestino se alimenta de un trozo de fibra vegetal con el borde deshilachado dorado

Las tres preguntas que todo el mundo hace

¿La mía está sana? No hay una única microbiota sana. Personas sanas llevan comunidades notablemente distintas, y un análisis de heces no puede decirte dónde estás en una escala que no existe. La diversidad es una pista útil, no un veredicto.

¿Puedo cambiarlo? Sí, y la fibra es la palanca mejor estudiada. Verduras, leguminosas, cereales integrales y fruta alimentan a los fermentadores; una dieta pobre en fibra los deja sin comer. Los alimentos fermentados y los probióticos pueden añadir cepas, pero la mayoría pasa de largo y sus efectos dependen de la cepa.

¿Causa enfermedades? Encontrar asociaciones es fácil; demostrar la causa, mucho más difícil. En la enfermedad inflamatoria intestinal, en la obesidad y en la diabetes la microbiota es distinta, pero en la mayoría de los casos todavía no sabemos qué fue primero.

Qué puede decir la ciencia y qué todavía no

Ilustración: la fibra vegetal llega al colon, las bacterias la fermentan y moléculas coral de ácidos grasos de cadena corta pasan a las células de la mucosa del intestino

Puede decir: la microbiota intestinal digiere lo que nosotros no podemos, fabrica moléculas que regulan la inmunidad y el metabolismo, y responde deprisa a la dieta. El trasplante fecal cura una infección concreta —la recurrente por Clostridioides difficile— y esa es la prueba causal más fuerte que tenemos.

Todavía no puede decir qué composición es la óptima para una persona, si rehacer la microbiota previene enfermedades crónicas en adultos sanos, ni qué significan para ti la mayoría de los análisis que se venden directamente al consumidor. Casi todo el mecanismo viene de ratones; los ensayos en personas son pequeños y cortos.

Lee la enciclopedia de bacterias para los géneros nombrados aquí, y la lista de noticias para saber qué ha cambiado este mes.

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